Agitador Tecnológico

Entradas clasificadas como ‘Potencia Alimentaria’

Royalty al salmón, retroceso en la agenda alimentaria

Lunes, 9 Abril, 2007 · Dejar un comentario

“Que se proponga un royalty evidencia que aún no se ha entendido correctamente lo que necesitamos para ser un país alimentario”. Entrevista a Alberto Montanari, Presidente de Chilealimentos

A través de los medios hemos conocido una propuesta de gravar a la industria salmonera con un royalty a la renta operacional de las empresas del sector.

El 10 de noviembre de 2006, la Presidenta Michelle Bachelet creó y lanzó la Agenda ‘Chile, Potencia Alimentaria’, con el fin de fomentar el crecimiento de Chile como un productor y exportador de alimentos. Esta agenda se basa en el sólido soporte que constituyen las tendencias mundiales de consumo de alimentos y las ventajas de nuestro país como productor y exportador de alimentos.
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Categorías: Potencia Alimentaria

Proyecto de ley: Escalona prepara "royalty salmonero"

Viernes, 2 Febrero, 2007 · Dejar un comentario

Un proyecto de ley para la aplicación de un impuesto territorial para la industria del salmón elabora el senador PS Camilo Escalona, quien espera presentar en marzo esta iniciativa en el Congreso. “Creo que debe ser similar al royalty existente en la industria minera”, dijo.

Y planteó que el uso de las aguas por parte del sector acuícola tiene dos aspectos que lo asimilan a la minería: “uso del subsuelo que pertenece a todos los chilenos y que está en concesión a privados”; “uso del bien público, el agua, que sufre un costo”. Rodrigo Infante, gerente general de SalmonChile, desmintió este “parecido”.

“La industria del salmón usa un recurso renovable, el agua, y paga un tributo por ello a través de las patentes únicas acuícolas. Además, cultiva un producto y no lo extrae definitivamente”.

El cobro de este gravamen se realizaría a través de una escala que, en términos simples, liberaría del tributo a las pequeñas empresas, las medianas pagarían un mínimo y las grandes, más.Escalona expuso que las empresas holandesas y noruegas que compran compañías de acuicultura chilenas, tributan en sus países cerca del 50%. “Aquí llegan a un paraíso, así que uno les pida que hagan un mínimo aporte por encima de lo habitual, es pedir lo mínimo”.

Infante, en tanto, enfatiza que no hay que olvidar que las salmoneras encadenan una gran cantidad de pequeñas empresas en sus servicios. Por lo tanto, gravarlas y hacerlas menos competitivas afectará también a empresas pequeñas que dan servicios especializados.

Fondo mixto

Escalona señaló que los recursos generados irán a un fondo mixto: “un piso para la región donde estén las concesiones acuícolas, y un aporte para la investigación científico-técnica”.

Y aunque el senador afirmó que no afectaría la inversión, Infante asegura que la propuesta elevaría las barreras de entrada y desincentivaría la inversión en sectores de la economía, “lo que atenta contra el crecimiento, el empleo y el desarrollo”.

[FUENTE: El Mercurio]

Categorías: Innovación · Institucionalidad · Potencia Alimentaria

Rodrigo Vega, director de la FIA, ante auge de organismos de innovación "No duplicaremos esfuerzos ni gastos"

Lunes, 22 Enero, 2007 · Dejar un comentario

Justifica la existencia de la Fundación para la Innovación Agraria por su especialización. Sostiene que la entidad se orientará a descubrir las tendencias internacionales y a que los nuevos desarrollos sean acordes a ellas.

Hace 10 años, cuando nació, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) tenía una misión clara: facilitar la introducción de innovación que pudiera replicarse en el país. Así introdujo nuevos productos, como la nuez macadamia, el emú y las ovejas lecheras, por mencionar algunos. También era casi monopólica: no había en Chile otro organismo orientado al tema en el ámbito agrícola.

Sin embargo, la realidad de hoy es otra: ya se han probado nuevos productos y la innovación – incluso la de los pequeños productores- necesita también renovarse para que el país avance en pos del objetivo de ser potencia alimentaria. Además, la FIA perdió el monopolio. Los recursos del royalty generaron la creación de, entre otros organismos, Innova Chile, cuya tarea es prácticamente la misma que la FIA, aunque con un presupuesto notoriamente mayor.

Un escenario que plantea la posibilidad de que se dupliquen esfuerzos y que lleva a preguntarse si se justifica la existencia de la FIA y de cómo hará para que los $6.500 millones del presupuesto 2007 sean todo lo eficientes que deben.

“No duplicaremos esfuerzos ni gastos. Estamos trabajando en diferenciarnos y convertirnos en una agencia alimentaria que se oriente precisamente a lo que viene a futuro”, sostiene Rodrigo Vega, director del organismo desde principios de 2006.

- ¿Qué justifica que la FIA exista como tal y no se transforme en una oficina agrícola dentro de Innova, por ejemplo, en condiciones de que más del 25% de los proyectos del organismo de Corfo corresponden al sector silvoagropecuario?
- Se justifica que el Gobierno cuente con una Fundación como ésta porque más de la mitad de las regiones del país está vinculada al sector silvoagropecuario.

Innova es una agencia de fomento con un fondo muy importante, pero es multisectorial. Por esto no tiene la especialización ni las definiciones estratégicas para saber cuáles son los puntos críticos de cada uno de los sectores.

En cambio, la FIA es específica, sectorial y tenemos una metodología de trabajo con el rubro. El agrícola es un sector muy diverso, disperso, atomizado y con baja capacidad de vinculación con las nuevas tecnologías. Es un sector que no busca por sí mismo la innovación, por lo que requiere de un gran proceso de inducción. Además, siete de las trece regiones del país tienen base agrícola. Todo eso justifica que exista un organismo específico.

- Pero ¿cómo van a garantizar no duplicar funciones con Innova?
- Nosotros tenemos la especificidad que ellos no tienen, porque están enfocados en cosas más grandes. Lo de ellos es más empresarial nosotros trabajamos a nivel de agricultores.

Hemos conversado con Innova y hemos visto que puede llegarnos demanda que eventualmente no cabe dentro de nuestro objetivo, pero podemos derivarla a Innova, e incluso apoyarlos con la evaluación si es muy específica. Nuestra tarea ya no es el proyecto individual, seguiremos trabajándolo, pero en menor cantidad. Ahora buscamos un impacto más territorial, de promover procesos más que iniciativas individuales. Es decir, si un agricultor llega con un proyecto específico, le decimos “¿no habrá en su zona otros 10 interesados en lo mismo” y se apoya al grupo. Entonces, el impacto es más profundo.

- Nada de eso garantiza que la labor que realicen no sea una continuidad del pasado.
- En el nuevo esquema de escenario internacional que vive Chile se requiere identificar los nichos y especificidades locales y las demandas y tendencias extranjeras. Eso significa investigación muy localizada, por productos y territorios y apoyar la vinculación de zonas específicas locales, por ejemplo las desérticas, con las de otros países que están en las mismas condiciones.

Para ello se vuelve vital conocer qué pasa fuera. Para eso creamos una unidad específica de relaciones internacionales y cooperación, cuya función es vincularse con organismos de investigación y desarrollo agrícola de todas partes del mundo. Su gestión debiera decirnos cuáles son las tendencias futuras y en base a eso orientar nuestro trabajo.
Todo esto implica adecuar los instrumentos. Por ejemplo, no tendremos más ventanilla abierta, sino que nosotros pondremos los temas a partir de lo que detectemos como tendencias internacionales y necesidades locales y haremos convocatorias con plazos fijos.

- Una de las críticas que se le hacen a la FIA es que está concentrada en Santiago. Si la mayor parte de las regiones del país es agrícola ¿no debiera orientar hacia ellas su función?
- Estamos trabajando en la regionalización la acción de la FIA. Hacer 13 FIA implica subir el gasto físico. Tenemos que reconocer que solos no podemos hacer la pega. En esto se vuelve esencial tener alianzas estratégicas. Entonces, nuestra labor es articular.

Por eso optamos por trabajar con las estructuras regionales, como Indap, Inia, Seremi. El objetivo es hacer la innovación desde y con las regiones. Eso permitirá tener una mirada territorial, es decir, estrategias de innovación agrarias específicas, con sus propias prioridades, cuellos de botella y puntos críticos.

- Sin embargo, para que eso sea efectivo debe transferirse para que no quede sólo en los involucrados en la innovación.
- Nuestra misión no es la transferencia, pero vamos a poner a disposición de los demás interesados los proyectos a través de la articulación con otros entes estatales, nacionales y regionales.

Por ejemplo, que venga el fondo de capital de riesgo de Corfo y nos pida nuestra base de datos de productos nuevos. O que Indap nos pregunte qué cosas nuevas se pueden hacer.
La idea es contar con una cartera de proyectos debidamente evaluadas sobre sus características técnicas, económicas y sociales.

- ¿Cómo van a mantener la transparencia y la fiscalización para que los recursos sean invertidos en proyectos que efectivamente cumplan con esas metas y se gasten en eso?
- Todos los recursos son aprobados por un consejo que es muy estricto. No sólo analizan cada uno de los ítemes, sino que discuten e incluso rechazan temas y gastos. Además, todo va a la web y queda a disposición de quien lo requiera.

Áreas para 2007
- Biotecnología
- Biocombustibles
- Propiedad intelectual
- Calentamiento global

[FUENTE: El Mercurio, Patricia Vildósola]

Categorías: Innovación · Institucionalidad · Potencia Alimentaria

Agricultura fomenta a Chile como potencia alimentaria

Miércoles, 17 Enero, 2007 · Dejar un comentario

En una jornada organizada por el Ministerio de Agricultura, diversos organismos del sector público y privado discutieron qué falta para que Chile se convierta en una potencia agroalimentaria.

“Este taller será la base fundamental de nuestra agenda de trabajo de este año. Aquí se expresará a cabalidad lo que es la evaluación técnico-privada de lo que significa ser una potencia alimentaria”, dijo el ministro de Agricultura, Álvaro Rojas.

En el encuentro participaron Corfo, Odepa, Prochile, Indap y Fedefruta, entre otros, y las seis áreas que se analizaron en los seis grupos de trabajo fueron estrategias de fomento, la inserción competitiva en mercados, la innovación y desarrollo agroalimentario, la modernización de la institucionalidad sectorial, analizar los efectos en la salud de las personas y los métodos de difusión de la estrategia de Chile para convertirse en una potencia alimentaria.

[FUENTE: El Mercurio]

Categorías: Institucionalidad · Potencia Alimentaria

CONSORCIOS TECNOLÓGICOS AGRARIOS: El nuevo impulso a la innovación

Lunes, 15 Enero, 2007 · Dejar un comentario

Ovejas, papas y abejas abarcarán los tres nuevos consorcios aprobados por el FIA para desarrollar investigación aplicada, con fondos del royalty y de los privados por cerca de $ 8 mil millones.

Que las variedades no son las adecuadas o que un manejo distinto de las praderas podría volver más eficiente la crianza ovina. Lo concreto es que en cada rubro existen aspectos que inhiben su competitividad. Precisamente, a solucionar este tipo de situaciones apunta la nueva manera de enfrentar en Chile la investigación y desarrollo en la agricultura: los consorcios tecnológicos sectoriales. El año pasado se conformaron el lácteo y el frutícola. A ellos por estos días se agregaron el de los ovinos, el apícola y el de la papa, que representarán una inversión total – estatal y privada- de entre 7 mil y 8 mil millones de pesos.

Pero más allá de los recursos, es el instrumento el que merece especial atención.

“Los consorcios son la forma moderna de enfrentar los desafíos tecnológicos y de innovación de los distintos rubros para responder a las demandas de los mercados del presente y del futuro”, señala Rodrigo Vega, director de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), entidad encargada de aprobar, coordinar y supervisar esos instrumentos.
La fórmula no es nueva. Desde hace ya tiempo la aplican países como Australia o Nueva Zelandia, donde funcionan a través de organismos como HortResearch o el Food Science Australia.
En Chile, desde que se aprobó el uso del royalty minero para invertir en investigación y desarrollo de sectores considerados críticos, el tema comenzó a transformarse en una realidad.

Pero no es llegar y formar un consorcio. Para hacerlo los distintos integrantes de una cadena deben identificar un problema que los afecte a todos y unirse para desarrollar un proyecto que permita solucionarlo. Además, deben estar dispuestos a invertir, aunque con la garantía de que el Estado les aportará el equivalente a lo que ellos pongan. También estar dispuestos a que ese consorcio tenga su personalidad jurídica, y con fines de lucro; es decir, que tras los cinco años de inversión genere sus propios recursos. Eso implica mejorar la competitividad y tener una fuente de ingresos para financiarla.

Camino lento

Pero atrapar la zanahoria no resultó tan fácil. Porque no siempre resulta sencillo poner de acuerdo a actores que pueden ser antagónicos – como productores e industria, en algunos rubros- o incluso competidores. Porque lo que para la industria puede ser importante, no lo es necesariamente para los productores. O porque la innovación en que se está pensando no implica una mejora real de la competitividad.

Sin embargo, en un país como Chile, donde cada día hay más rubros intentando transformarse en exportadores, había mucho espacio para trabajar.
Fue así como en 2004 se lanzó un primer llamado y el resultado fue el consorcio lácteo y el frutícola, que ya tienen personalidad jurídica y están trabajando en temas como la implementación de un programa de investigación para el desarrollo de variedades nuevas; o en mejorar la competitividad y sustentabilidad lechera, a través de gestión predial, cambios en sistemas y fórmulas de alimentación.

Una segunda convocatoria se concretó en 2005. Llegaron seis proyectos que se sometieron a evaluaciones de expertos locales y de especialistas internacionales contratados especialmente por el FIA. Finalmente, a fines de 2006 se determinó que sólo cumplían los requisitos el de la papa, el ovino y el apícola. Entre los tres significará un aporte estatal FIA-FIC (Fondo de Innovación y Competitividad) del orden de los $ 3.800 millones, repartidos en los próximos sesenta meses.

Ya se están dando los primeros pasos, que son contratar estudios de mercado para determinar las tendencias a futuro de cada uno de los rubros y de esa forma que la investigación se oriente efectivamente hacia el futuro.
“Se está tomando contacto con las organizaciones locales o internacionales que pueden llevarlos a cabo de la forma más acabada posible. Ello permitirá eventualmente afinar las líneas de trabajo o incluso agregar nuevos actores a los consorcios”, explica Vega.

En el intertanto, los integrantes están trabajando en finiquitar las personalidades jurídicas y empezar las tareas.
Por ahora está el instrumento y los recursos, habrá que ver si en los próximos años muestran resultados concretos.
También está por verse que pasará con otros rubros como la carne y el trigo, que hasta ahora no están dentro de los consorcios establecidos y no podrán estarlo al menos hasta el próximo llamado, que será en 2009.

reacciones sectoriales

“Los consorcios permiten una mayor integración y de esta forma podemos resolver en conjunto problemas y plantearnos objetivos comunes, como por ejemplo, la orientación del rubro”, dice Felipe Mario Vega, de la Asociación de Ganaderos de Magallanes.
“La unión hace la fuerza. Es una forma de hacer desarrollo y que la propia gestión del organismo permita luego destinar recursos a mejorar la actividad”, indica Alberto Poch, de Colmenares Santa Inés.

[FUENTE: El Mercurio, Patricia Vildósola]

Categorías: Innovación · Investigación · Potencia Alimentaria

Clusters productivos: Todos reman hacia el mismo lado

Sábado, 30 Diciembre, 2006 · Dejar un comentario

Potenciar la unión entre los distintos actores para lograr un aumento en la eficiencia y productividad es la base de la nueva apuesta del sector agroindustrial. Más allá del rubro, tamaño o sector, el lema es cooperar.

Cluster. Concepto de moda relacionado con la tarea de hacer de Chile una potencia alimentaria, pero que no todos tienen muy claro. Un buen ejemplo de cluster es la exitosa industria del salmón, que este año podría superar los 2.000 millones de dólares en exportaciones.

El 70% de las empresas relacionadas con esa industria está en Chiloé. Forman una cadena productiva que involucra desde la producción hasta los canales de distribución, e incluye los insumos y las plantas de elaboración del producto. Esta conexión genera dinamismo, innovación, eficiencia y redes sociales en torno a la industria. Fomenta el desarrollo de capital humano calificado – buzos profesionales, por ejemplo- y el crecimiento se sustenta sobre un constante proceso de renovación tecnológica.

Este fenómeno que se da al sur de Puerto Montt se acerca perfecto a la definición de cluster. “Racimo” o “grupo” en su traducción literal, se define como una estrategia de desarrollo basada en generar un encadenamiento productivo en torno a un recurso natural.

“Se da cuando las empresas ubicadas en un mismo territorio y que explotan un recurso natural específico se asocian y forman una alianza que incluye a todos los agentes económicos que participan de la cadena de valor. Esto se traduce en eficiencia colectiva y en mayores beneficios para todos”, explica Patricio Meller, economista y profesor de la Universidad de Chile.
Este encadenamiento genera un plus a todos los involucrados y vuelve el negocio más eficiente y efectivo.
“Al tener empresas dedicadas al mismo rubro interactuando entre sí es más fácil que se generen ideas innovadoras que permitan mejorar la calidad del producto y solucionar eventuales problemas. Los cluster son redes articuladas a partir de la confianza, el contacto cara a cara, lo que genera la disminución de los costos de transacción, aumenta la eficiencia y la competitividad”, explica Meller.

Ahora la tendencia en boga en el país es fortalecer estos encadenamientos. La idea es aplicar esta receta a la pequeña agricultura, que para su propia supervivencia necesita subirse al carro de los mercados externos. Precisamente es una de las tareas asumidas por Indap. Claro que si fomentar la asociatividad ha sido una tarea con escasos logros, conseguir implementar los clusters tampoco es una tarea fácil.

Confianza, la clave

Actualmente, el 80% de las unidades productivas pertenece a la pequeña agricultura y entre el 40% y el 50% de las tierras y cabezas de ganado están en sus manos.

A un sector con características de poca superficie, baja escala de producción e ingresos insuficientes se le dificulta llevar a cabo buenas prácticas agrícolas y más aún asumir las inversiones que requiere en tecnología . Son factores que lo inhabilitan para competir con la agricultura empresarial e imposibilitan su acceso al mercado internacional.

Ante eso, Indap decidió cambiar de estrategia.

“Contamos con 240 millones de dólares que tradicionalmente estaban disponibles a la solicitud de pequeños productores. Ahora esos recursos estarán focalizados en función de fortalecer clusters que nos permitan un desarrollo de más largo plazo”, explica Hernán Rojas, director nacional de Indap.

Pero hay dificultades por superar.

Generar confianzas no es fácil, sobre todo cuando se trata de relaciones que involucran tanto la interacción entre privados, como la de éstos con el Estado.

En un cluster, quienes toman las decisiones son los privados. Ellos son quienes deciden agruparse en torno a la explotación de un recurso natural, a valores comunes y a la elaboración de una estrategia de mercado. Pero quien debe facilitar la coordinación entre ellos, proporcionar la especialización humana, la infraestructura y estructura local para poder exportar es el sector público.

Esto no siempre resulta. De hecho, la principal debilidad del cluster del salmón está en que no se cuenta con la infraestructura necesaria. La escasez de puertos originó el traslado a Aisén, que tampoco es apta. Faltan basureros autorizados, señalización marítima y el sector público todavía no se pone de acuerdo con el privado en torno a quién debe invertir.
Hay otro integrante.

“Las universidades son el tercer componente del cluster. Ellas colaboran a través de la investigación, coordinando e intentando sanear la desconfianza innata entre los privados y el sector público”, afirma Meller.

Fomentar la confianza entre privados tampoco es simple. Menos si la relación es entre empresarios agrícolas y pequeños productores. La interacción de los distintos eslabones de la cadena de producción genera una dinámica que en principio puede resultar extraña: colaboración y competencia. La colaboración está en aprovechar el incremento de la eficiencia colectiva, pero, a la vez, esa eficiencia implica un estándar de calidad y compromiso que deja excluido a quien se ve imposibilitado de cumplir.

En el caso del cluster de la leche, por ejemplo, los pequeños agricultores que no cumplen con la calidad exigida por la empresa recolectora quedan fuera, ya sea por la imposibilidad de invertir en tecnología o por no llevar a cabo las medidas sanitarias acordadas. Eso da paso a un círculo vicioso que enfrenta a un pequeño productor con una cadena completa de producción.

“La apuesta del Gobierno está en lograr la plena incorporación de la pequeña agricultura en los mercados. Estamos fortaleciendo los cluster ya existentes, viendo cuáles son los puntos débiles y amoldando las políticas públicas para solucionarlos”, explica Rojas.

Y ya comienzan a aparecer algunos clusters entre los pequeños. Es el caso de los apicultores agrupados en Apicoop, que han logrado exportar con éxito a la Unión Europea; o la red de la carne en la IX Región, una agrupación de 313 familias que tras 5 años de trabajo en conjunto comienzan a ver sus primeras ganancias.

La conclusión es la misma, se requiere tiempo para afiatarse y, sobre todo, para dejar de lado las reticencias.

[FUENTE: Revista del Campo, Loreto Gatica]

Categorías: Innovación · Investigación · Potencia Alimentaria · Tendencias

Fundación para la Innovación Agraria celebró 10º aniversario

Miércoles, 27 Diciembre, 2006 · Dejar un comentario

Durante el decenio, FIA apoyó un total de 355 proyectos de innovación, para los cuales aportó $ 22.395.019.924. Durante la celebración, su Director Ejecutivo, Rodrigo Vega, declaró que “la innovación es el componente central de la competitividad”.

Bajo el lema de que “la innovación es el componente central de la competitividad agrícola” y con un balance donde destacan más de 21.500 beneficiarios y más de 22 mil millones de pesos transferidos al sector, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) celebró el 14 de diciembre su aniversario 10º en una ceremonia a la que asistieron diversas autoridades económicas, sectoriales y gubernamentales, junto con pequeños campesinos y representantes de organizaciones empresariales, productivas y agrícolas.

En la actividad, que contó con la presencia del Ministro Álvaro Rojas y el Director Ejecutivo de FIA, Rodrigo Vega, se dio cuenta de los logros alcanzados en el periodo, entre los que se cuenta el haber apoyado un total de 355 proyectos de innovación agraria, para los cuales la entidad aportó la cantidad de $ 22.395.019.924, monto actualizado a pesos de noviembre de 2006.

Durante su discurso el Director Ejecutivo de FIA recordó que gran parte del desarrollo y modernización de la agricultura chilena actual contó con un aliado estratégico en las iniciativas de FIA, algunas de las cuales trajeron por primera vez al país carnes exóticas como las de avestruces o jabalíes, nuevas flores de corte como las proteas y las peonías, nuevas razas de carne y leche como las ovejas Latxa o los búfalos de agua, las primeras producciones de aceite de oliva en regiones nuevas y últimamente proyectos de rescate de productos tradicionales, como el merkén, el agraz, la quínoa altiplánica o la gallina araucana de huevos azules.

El ejecutivo recordó que varios de estos proyectos pilotos se transformaron luego en pujantes negocios exportadores, como el cultivo de bulbos, que actualmente alcanza los US$ 16 millones anuales; o la producción olivícola, que hoy suma más de 6 mil hectáreas dedicadas al rubro.

“Celebramos una década de logros. Fuimos los primeros en percibir que la innovación es el componente central de la competitividad agrícola. Hoy nos alegramos de los avances que esta apuesta generó para el sector y el país entero. Hoy, todos entendemos que sin innovación no existe rentabilidad, competitividad ni inserción en los mercados internacionales” señaló Vega. El ejecutivo agradeció que parte de los recursos que la entidad destinó al sector fue cofinanciada por el interés y apoyo de otras instituciones, como el INDAP, la Sub Secretaría de Agricultura y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID. Vega explicó que durante la década pasada, FIA trabajó de manera preferente con productores y productoras, profesionales y técnicos, académicos e investigadores, organizaciones, empresas, universidades, institutos de investigación y entidades del sector agrario, así como ejecutivos del sector público y privado y representantes parlamentarios.

El Director de FIA recordó que el año 2004 FIA contrató a la consultora española GPI, la que concluyó que por cada $1 millón aportado por FIA se generó un aumento de $ 5,14 millones en las ventas anuales del sector y la creación de 2 puestos de trabajo estables. Así, los aportes de FIA en el periodo 1996-2002 ($ 15.076 millones) generaron un aumento de las ventas anuales del sector de $ 77.453 millones y 29.712 empleos estables, explicó.

Balance de una década

Durante el periodo 1996-2006, FIA benefició a más de 21.500 personas, quienes participaron de alguno de sus programas de fomento o instrumentos de innovación.

Cada año FIA organizó un gran Concurso de Proyectos de Innovación, que en total benefició directa e indirectamente a 7.764 personas. Algunos de estos proyectos, por ejemplo, sentaron las bases de nuevas variedades de razas o leche para la ganadería chilena, o trajeron por primera vez nuevos cultivos o tecnologías para el manejo predial, como el control biológico. Por su parte, el Programa de Estudios, que sirvió para establecer las bases técnicas y de mercado de iniciativas posteriores, benefició a más de 1.300 personas. Fueron 38 Estudios, entre los cuales hubo algunos que sirvieron para estudiar el mercado del piñón araucano antes de comercializar el producto o para diferenciar la calidad de productos originados en la pequeña agricultura.

Entre los logros del periodo, destaca el haber traído al país un total 96 consultores extranjeros, especialistas en diversos rubros y procesos que llegaron a visitar y entregar conocimientos en terreno para perfeccionar procesos y productos del campo chileno. Estos consultores beneficiaron a un total de 372 personas, la mayoría pequeños productores y campesinos que aprendieron directamente de quienes más sabían cómo mejorar sus procesos.

Relevante también fueron las giras tecnológicas, misiones de avanzada que visitaron procesos productivos dentro y fuera de Chile que sirvieran de ejemplo a los agricultores locales. En la década, se visitaron más de 30 países distintos y se realizaron 289 giras, que recorrieron lugares de interés de los cinco continentes para traer las mejores ideas de regreso al país. Las giras tecnológicas beneficiaron a un total de 3.264 personas, quienes recibieron conocimiento o experiencia directamente o a través de quienes viajaron.

Uno de los instrumentos más reconocidos por el sector fue el de Apoyo a la Realización de Eventos y Documentos, programa que sirvió para financiar la publicación de documentos de aporte técnico o para realizar seminarios, cursos o simposios dentro de Chile que contribuyeran a difundir nuevas tecnologías o experiencias productivas. Esta línea de trabajo registró un total de 125 iniciativas, que beneficiaron a un total de 1.918 personas.

La formación y capacitación de recursos humanos fue otra línea de trabajo de FIA mediante su programa de Participación en Actividades de Formación, que financió la asistencia y participación de más de 4.200 productores, campesinos y académicos en actividades formales de capacitación y aprendizaje, tales como cursos, pasantías, diplomados o postgrados, la mayoría de ellos en el extranjero. En total, FIA respaldó 370 de estas iniciativas.

Por último, Fia apoyó también la realización de Actividades de Formación en Chile, mediante el financiamiento de cursos, seminarios, simposios y encuentros técnicos que sirvieran para difundir y analizar la marcha de nuevas tecnologías y cultivos o aprender sobre nuevo conocimiento. En total, fueron 91 actividades que beneficiaron a más de 2.600 personas.

AÑO HITO
1994 El Fondo de Investigación Agropecuaria opera generando programas de innovación y promoviendo el sector agropecuario nacional.
1996 El Fondo de Investigación Agropecuaria se transforma definitivamente en la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que nace para fomentar y promover la innovación en la agricultura del país.
Introduce 4.000 plantas de olivo de variedades italianas para producción de aceite, trae la oveja lechera Latxa para producción de quesos finos e introduce el cultivo de frutillas para exportación en Chanco.
Apoya los primeros proyectos de agricultura orgánica en Chile en las Regiones VII y VIII.
Introduce el cultivo del Aloe vera en la IV Región.
Lidera y conduce la introducción del avestruz, nueva alternativa pecuaria.
1997 Introduce los primeros cultivos de Peonías para la zona sur.
1998 Introduce ovinos de carne de raza Texel en la Región de Magallanes.
Contribuye a ampliar el cultivo del arándano al norte de su zona inicial.
Establece las bases para el cultivo y mejoramiento genético de la orquídea chilena.
1999 Impulsa el manejo de la vicuña entre comunidades aymaras para obtener fibras de exportación.
Primer proyecto de rescate y valoración de Kinwa mapuche.
2000 Con la participación de 7.000 personas elabora Estrategias de Innovación para más de 20 cadenas productivas y temas, que se dan a conocer en publicaciones iniciadas este año.
Tres proyectos FIA introducen al país las primeras flores Proteas en las Regiones a V, VI y VII.
Introduce los primeros Caprinos de carne raza Boer.
2001 Introduce y evalúa variedades de frambuesa roja, púrpura, amarilla y negra.
Introduce el cultivo del tulipán en la Región de Magallanes.
Investiga utilizar el lupino dulce como insumo proteico para la alimentación de salmones.
2002 Impulsa y entrega información sobre la trazabilidad, mediante seminarios, publicaciones y proyectos.
2003 Convenio con INDAP para apoyar la Agricultura Familiar Campesina.
Promueve las carnes exóticas como alternativa productiva, con iniciativas que incluyen el avestruz, el pato broiler y la chinchilla.
2004 Junto a CORFO y CONICYT organiza los primeros Consorcios Tecnológicos Empresariales de Investigación, convocatoria que se reedita en 2005.
Lanza la Red de Información Silvoagropecuaria de Chile (Red Agro Chile), coordinada por FIA para desarrollar un Sistema Nacional de Información Silvoagropecuaria.
2005 Forma las Comisiones de Innovación en 23 Cadenas Productivas, que identifican los requerimientos y acciones necesarias en innovación y desarrollo tecnológico, para establecer prioridades y focalizar el esfuerzo público y privado.
Firma convenios con el Ministerio de Educación y el SENCE, para apoyar el fortalecimiento de la educación y la capacitación de la población vinculada al sector rural.
2006 Desarrolla un sistema para reducir el boro en el agua de riego del Valle de Lluta, lo que permitirá diversificar su agricultura.
Introduce al país del Búfalo de agua, nueva alternativa ganadera orientada a la producción de quesos mozarella.
Apoya el nacimiento del Comité Agro Gastronómico de Chile, que junto a INDAP y Les Toques Blanches busca vincular los productos del campo y del mar con la producción gastronómica del país.
Lidera el debate sobre biocombustibles. Organiza cuatro giras tecnológicas a países líderes, promueve estudios y comienza a difundir el tema a nivel regional.

[FUENTE: La Segunda]

Categorías: Innovación · Investigación · Potencia Alimentaria

Fundación para la Innovación Agraria celebró 10º aniversario

Lunes, 18 Diciembre, 2006 · Dejar un comentario

Durante el decenio, FIA apoyó un total de 355 proyectos de innovación, para los cuales aportó $ 22.395.019.924.

Bajo el lema de que “la innovación es el componente central de la competitividad agrícola” y con un balance donde destacan más de 21.500 beneficiarios y más de 22 mil millones de pesos transferidos al sector, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) celebró el 14 de diciembre su aniversario 10º en una ceremonia a la que asistieron diversas autoridades económicas, sectoriales y gubernamentales, junto con pequeños campesinos y representantes de organizaciones empresariales, productivas y agrícolas.

En la actividad, que contó con la presencia del ministro Álvaro Rojas y el director ejecutivo de FIA, Rodrigo Vega, se dio cuenta de los logros alcanzados en el periodo, entre los que se cuenta el haber apoyado un total de 355 proyectos de innovación agraria, para los cuales la entidad aportó la cantidad de $ 22.395.019.924, monto actualizado a pesos de noviembre de 2006.

Durante su discurso el director ejecutivo de FIA recordó que gran parte del desarrollo y modernización de la agricultura chilena actual contó con un aliado estratégico en las iniciativas de FIA, algunas de las cuales trajeron por primera vez al país carnes exóticas como las de avestruces o jabalíes, nuevas flores de corte como las proteas y las peonías, nuevas razas de carne y leche como las ovejas Latxa o los búfalos de agua, las primeras producciones de aceite de oliva en regiones nuevas y últimamente proyectos de rescate de productos tradicionales, como el merkén, el agraz, la quínoa altiplánica o la gallina araucana de huevos azules.

El ejecutivo recordó que varios de estos proyectos pilotos se transformaron luego en pujantes negocios exportadores, como el cultivo de bulbos, que actualmente alcanza los US$ 16 millones anuales; o la producción olivícola, que hoy suma más de 6 mil hectáreas dedicadas al rubro. “Celebramos una década de logros. Fuimos los primeros en percibir que la innovación es el componente central de la competitividad agrícola. Hoy nos alegramos de los avances que esta apuesta generó para el sector y el país entero. Hoy, todos entendemos que sin innovación no existe rentabilidad, competitividad ni inserción en los mercados internacionales”, señaló Vega. Agradeció, además, que parte de los recursos que la entidad destinó al sector fue cofinanciada por el interés y apoyo de otras instituciones, como el INDAP, la Subsecretaría de Agricultura y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Balance de una década

Durante el periodo 1996-2006, FIA benefició a más de 21.500 personas, quienes participaron de alguno de sus programas de fomento o instrumentos de innovación.

Cada año FIA organizó un gran Concurso de Proyectos de Innovación, que en total benefició directa e indirectamente a 7.764 personas. Algunos de estos proyectos, por ejemplo, sentaron las bases de nuevas variedades de razas o leche para la ganadería chilena, o trajeron por primera vez nuevos cultivos o tecnologías para el manejo predial, como el control biológico. Por su parte, el Programa de Estudios, que sirvió para establecer las bases técnicas y de mercado de iniciativas posteriores, benefició a más de 1.300 personas. Fueron 38 Estudios, entre los cuales hubo algunos que sirvieron para estudiar el mercado del piñón araucano antes de comercializar el producto o para diferenciar la calidad de productos originados en la pequeña agricultura.

Entre los logros del periodo, destaca el haber traído al país un total 96 consultores extranjeros, especialistas en diversos rubros y procesos que llegaron a visitar y entregar conocimientos en terreno para perfeccionar procesos y productos del campo chileno. Estos consultores beneficiaron a un total de 372 personas, la mayoría pequeños productores y campesinos que aprendieron directamente de quienes más sabían cómo mejorar sus procesos.

[FUENTE: El Mercurio, Economía y Negocios]

Categorías: Coyuntura · Innovación · Potencia Alimentaria

FIA facilita acceso a 6600 nuevas patentes en Agricultura

Viernes, 15 Diciembre, 2006 · Dejar un comentario

Acuerdo entre la Fundación para la Innovación Agraria FIA, del gobierno chileno, y la asociación académica estadounidense PIPRA permitirá que investigadores del sector silvoagropecuario dispongan de más de 6600 nuevas patentes de innovación y tecnología de vanguardia

La Fundación para la Innovación Agraria, agencia del Ministerio de Agricultura chileno, firmó un Memorando de Entendimiento con la Public Intellectual Property Resource for Agriculture PIPRA (Recursos de Propiedad Intelectual Pública para la Agricultura, por su sigla en inglés), mediante el cual los investigadores del área silvoagropecuaria chilena podrán acceder a un portafolio de más de 6.600 patentes de tecnología e innovación agraria, provenientes de una base de datos de 39 universidades e instituciones sin fines de lucro de más de 10 países distintos.

Gracias al convenio entre FIA y PIPRA, los investigadores del sector silvoagropecuario chileno podrán acceder a conocimientos y tecnologías de punta habitualmente protegidos pero posibles de utilizar mediante licencias, en áreas como nuevas variedades de cultivos, métodos para aumentar la productividad, herramientas biotecnológicas, mejoramiento de los valores nutricionales de las cosechas, aumento de la resistencia a las enfermedades y disminución de los impactos negativos de los cultivos sobre el medio ambiente.

El Memorando de Entendimento fue firmado por Rodrigo Vega, Director Ejecutivo de FIA, y Alan Bennett, Executive Director de PIPRA, y estableció el compromiso de desarrollar líneas de trabajo en torno al tema de las licencias y derechos de uso de las innovaciones agrícolas, explorar la posibilidad de transferir tecnologías específicas para el uso comercial o propósitos humanitarios en Chile y buscar e identificar oportunidades de colaboración en la administración de la propiedad intelectual de estas tecnologías.

Rodrigo Vega, Director Ejecutivo de FIA, explica que “la agricultura tradicional requiere de instrumentos tecnológicos de vanguardia para resolver problemas como la pobreza de los suelos, enfermedades de las plantas o plagas que disminuyen la productividad, por lo que un acuerdo de esta naturaleza permitirá contar con más opciones tecnológicas para enfrentar estas situaciones”.

De acuerdo a la entidad norteamericana, el desarrollo de nuevas variedades de cultivos mediante la biotecnología depende del acceso a múltiples tecnologías, las cuales se encuentran a menudo patentadas o en otros casos protegidas por los derechos de propiedad intelectual.

“La propiedad de esos derechos se encuentra fragmentada alrededor del mundo en muchas instituciones públicas y privadas, lo que hace difícil determinar quién posee un determinado derecho sobre una determinada tecnología y en qué país, y establecer si el cultivo de una nueva variedad, por ejemplo, está infringiendo alguno de esos derechos” señala uno de sus documentos.

Rodrigo Vega comenta que “esta situación crea barreras para comercializar nuevas variedades especializadas. Quienes integran PIPRA creen que si el sector público colabora de manera conjunta con las universidades y centros de investigación, el uso de estos derechos y licencias será más fácil y contribuirá a completar los proyectos mediante procesos más rápidos de creación y comercialización de cultivos mejorados”.

El Director Ejecutivo de FIA adelantó que en mayo del próximo año se planea realizar en el país un taller con representantes de PIPRA, quienes se reunirán con investigadores de INIA para detectar oportunidades y aplicar las nuevas tecnologías en la agricultura chilena.

PIPRA

PIPRA es una asociación entre universidades, fundaciones e institutos de investigación sin fines de lucro que facilitan el acceso a tecnologías que permiten el desarrollo de mejores variedades para la agricultura. De esta forma cumple con el propósito de ayudar a las instituciones de investigación agrícola del sector público a mejorar sus misiones sociales, en particular en países en vías de desarrollo.

La membresía de PIPRA incluye a universidades y centros de investigación sin fines de lucro, y la idea es que el conocimiento que la red contiene se distribuya lo más ampliamente posible para fines humanitarios.

Mediante el convenio, FIA se incorpora a los miembros actuales de PIPRA, que incluyen entre otras a entidades como la Agriculture and Agri-Food Canada; Arizona State University; Birla Institute of Technology, India; Boyce Thompson Institute; China Agricultural University, China; Cornell University; y el CIMMYT, International Maize and Wheat Improvement Center, Mexico; University of Tennessee; University of Wisconsin WARF; Virginia Tech., Washington State University, Florida University y University of California.

Entre las actividades de PIPRA están las de revisar y mejorar las prácticas de licencias del sector público, acrecentar la base de datos compartida entre los miembros, explorar el desarrollo de paquetes tecnológicos compartidos, explorar el desarrollo de proyectos de innovación agraria, proveer información, contactarse con otras organizaciones y estimular la discusión sobre la materia.

Los paquetes tecnológicos de PIPRA han sido utilizados exitosamente en más de 70 casos con impactos sociales significativos, incluyendo infraestructura para los predios y tecnología digital en videodiscos. Estos paquetes tecnológicos también han reducido los costos que implican las transacciones comerciales de patentes, así como la gran cantidad de licencias que se requieren para desarrollar una nueva variedad agrícola.

[FUENTE: FIA]

Categorías: Innovación · Potencia Alimentaria

Sector agrícola contará con "Antena Tecnológica" en 2007

Viernes, 15 Diciembre, 2006 · Dejar un comentario

Se trata de un sistema de inteligencia que reunirá información sobre instituciones, iniciativas de innovación e investigación, especialistas y eventos técnicos de interés en todo el mundo, para un conjunto de 12 cadenas productivas relevantes de la agricultura nacional y 14 temas claves en el ámbito de la innovación.

La Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura, informó que el primer trimestre del 2007 pondrá a disposición del sector la primera “Antena Tecnológica” del país, instrumento digital que permitirá acceder a información agrícola de vanguardia por países y por cadenas productivas estratégicas.

Se trata de un sistema de inteligencia que reunirá información sobre instituciones, iniciativas de innovación e investigación, especialistas y eventos técnicos de interés en todo el mundo, para un conjunto de 12 cadenas productivas relevantes de la agricultura nacional y 14 temas claves en el ámbito de la innovación.

El sistema integrará información proveniente de un conjunto de bases de datos y fuentes que provienen de Internet, de la información que entregan las iniciativas que FIA impulsa y del aporte de expertos institucionales y externos en los diversos temas y rubros que integran la antena.

La agencia gubernamental trabaja en la iniciativa desde mediados del 2005, y los encargados explican que la idea es ofrecer al sector una suerte de “mapa” de la innovación, que oriente a especialistas, empresas e instituciones en su esfuerzo por establecer contactos, integrarse a redes de trabajo, traer expertos al país, realizar giras o misiones tecnológicas al extranjero, o asistir a los eventos técnicos de vanguardia en materia de innovación.

Rodrigo Vega, director Ejecutivo de FIA, explica que la Antena Tecnológica “apoyará los procesos de análisis y toma de decisiones del sector en materia de innovación, de manera de favorecer la internacionalización del sector agrario nacional y su incorporación a las principales tendencias de desarrollo tecnológico en el mundo”.

El sistema
El sistema funcionará mediante una plataforma computacional que ofrecerá un potente buscador que filtrará la información por cadena, país, relevancia y nivel tecnológico.

Una de las variables sobre la que estará estructurada la Antena será la información sobre rubros o cadenas agroalimentarias prioritarias para Chile, por lo que incluirá datos sobre bovinos de carne, bovinos de leche, ovinos, camélidos, frutales de hoja caduca, frutales de nuez, olivos, berries, cereales (trigo y arroz), hortalizas, flores y plantas medicinales.

Sobre cada una de estas categorías, la Antena proporcionará información acerca de iniciativas, especialistas, eventos o instituciones relacionados con la materia en el ámbito de la innovación tecnológica, así como una selección detallada en aspectos tecnológicos, productivos, de mercado y comercialización, de gestión, asociatividad, normativos y legales.

Las fuentes de alimentación de la Antena serán aportes de expertos externos y especialistas institucionales, aportes de personas becadas en el extranjeros (Mideplan, Conicyt, Agci, entre otros), la agenda de negociación Direcon, informes instrumentales FIA (Giras, Consultores, Formación, Promoción y Proyectos), Web, bases de datos y resultados de las vigilancias tecnológicas en rubros prioritarios.

[FUENTE: El Mercurio, Economía y Negocios]

Categorías: Innovación · Potencia Alimentaria