Agitador Tecnológico

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Física de plasmas en minería: ¡A romper las rocas sin explosivos!

Miércoles, 11 Abril, 2007 · Dejar un comentario

Proyecto aplicará la misma tecnología con la cual se logra la fusión nuclear. Quizás pronto la minería chilena utilizará plasma, el que, para los físicos, viene siendo el “cuarto estado de la materia”. Es un gas a tan alta temperatura, que los electrones ya sueltos no saben a qué átomos pertenecen: la materia adquiere propiedades eléctricas. El fuego, las estrellas y hasta la soldadura al arco son ejemplos de plasma.

Si todo resulta según lo esperado, el plasma se usará en el sitio de las faenas mineras para fragmentar grandes rocas sin la necesidad de recurrir a los explosivos. No generará elementos radiactivos. Esta aplicación de la materia ionizada es uno de los objetivos de un proyecto que ejecuta la Comisión Chilena de Energía Nuclear (Cchen) junto con la Universidad de Talca.
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Categorías: Innovación · Investigación

Fundación Chile inaugura centro de referencia. Jugada de laboratorio

Lunes, 19 Marzo, 2007 · Dejar un comentario

La falta de mediciones exactas de residuos en alimentos era uno de los flancos más débiles para las exportaciones. La reciente inversión de 2.700 millones de pesos coloca a Chile a tono con los países más desarrollados.

El pasado jueves, lo más selecto del rubro alimentario nacional se reunió en un moderno edificio de la Ciudad Empresarial, en la zona norte de Santiago. La expectación de los asistentes era alta y Luis Schmidt, presidente de la SNA, se colocaba codo a codo con Álvaro Rojas, ministro de Agricultura. Después de todo, se iban a inaugurar equipos científicos por 2.700 millones de pesos, que ayudarán a impulsar las exportaciones chilenas de alimentos.

Todos estaban a la espera de que la Presidenta Michelle Bachelet cortara la cinta del nuevo laboratorio de metrología química de la Fundación Chile. La ocasión sirvió también para celebrar el nombramiento de dicho centro científico, por parte del Ministerio de Economía, como Centro de Referencia Oficial en Aguas y Alimentos.

Si a usted todo eso le suena a chino, espere un momento.

A pesar de un nombre sólo apropiado para iniciados, dicha inauguración es uno de los hitos más importantes que han tenido las exportaciones de alimentos en el último tiempo. Así de simple. Hasta ahora, Chile no tenía un organismo técnico que “calibrara” las mediciones que prestan los cerca de 60 laboratorios que certifican las exportaciones de alimentos. Es decir, no existía completa seguridad de que los resultados estuvieran dentro de los rangos que los mercados de destino solicitaban. El problema es que una empresa exportadora podía recibir un informe que le aseguraba que su carne o fruta estaba bajo los límites máximos de antibióticos u hormonas que exigía un determinado mercado y, sin embargo, en la realidad superaba varias veces los márgenes permitidos. Eso ponía a los privados chilenos en una situación de menoscabo frente a competidores de México y Brasil, que sí contaban con centros de referencia.

Un flanco abierto

Para la industria exportadora de alimentos, esa situación significaba una verdadera bomba de tiempo. De hecho, los empresarios tuvieron un amargo aperitivo del problema en ciernes. En 2004, un embarque de salmón chileno fue decomisado en Holanda por presentar 1,5 partes por billón de verde malaquita, un fungicida. El problema es que los laboratorios chilenos sólo podían detectar hasta un mínimo de 2 partes por billón.

“Los países desarrollados cada vez son más estrictos respecto de la detección de residuos en los alimentos. La mayor preocupación de los científicos y consumidores por los efectos crónicos en la salud humana que provocan algunos residuos, junto al salto en tecnología de detección explican esa evolución”, señala Marcela Angulo, gerenta del área de Medio Ambiente y Metrología Química de la Fundación Chile.

Por ejemplo, dice Angulo, hasta hace unos años se trabajaba con niveles de una parte por millón, ahora se hace en una parte por billón e incluso por trillón (un 10 seguido por 18 ceros). Gracias a dos millones de euros donados por la Unión Europea, junto a fondos de Conicyt, Corfo y la misma Fundación Chile, se adquirieron equipos de última generación, en sintonía con esos requisitos más estrictos. Por ejemplo, el cromatógrafo gaseoso con detector de masa permite medir antibióticos como el cloranfenicol y pesticidas órgano-clorados. En tanto, el cromatógrafo líquido de alta resolución con doble detección de masa detecta antiobióticos como las quinolonas o fungicidas como el verde malaquita.

Mercado más transparente

El día a día del centro de la Fundación Chile consistirá en enviar muestras de uno o más productos, de los que ya se sabe cuantas partes por billón o trillón hay presentes, dentro de un medio, generalmente un líquido o un gel. Los laboratorios deberán analizarlas y devolver los resultados al centro de referencia. De esta forma se tendrá una radiografía del grado de exactitud que tienen esas empresas de análisis. “El mercado de los laboratorios se va a transparentar. Las compañías alimentarias van a poder exigirles que les muestren sus niveles de desempeño”, afirma Angulo.

Definitivamente, los exportadores tienen las de ganar con esta “jugada de laboratorio”.

[FUENTE: El Mrecurio, Eduardo Moraga]

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Por primera vez en la historia: "El Inia no está para hacer negocios"

Lunes, 19 Marzo, 2007 · Dejar un comentario

Los científicos deben dedicarse a la investigación y no a buscar recursos para financiarse, señala. Sánchez pondrá énfasis en que la investigación regional se enfoque en las necesidades locales.

Como es de prever, Leopoldo Sánchez, el nuevo director del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, prefiere hablar de lo que viene para el Inia y cerrar la página de lo que a nivel del Ministerio de Agricultura se denominó de “desprolijidades”. Las mismas que terminaron con la destitución del director anterior, Jorge de la Fuente.

El consejo directivo del organismo ya limpió parte del camino, dejando sin efecto todas las medidas adoptadas por el anterior director. En las próximas semanas el flamante director convocará nuevamente al consejo para que analice las nuevas medidas que le permitirán poner la máquina a funcionar a toda marcha.

Las metas que Sánchez se ha propuesto son claras: “Terminar este año con una institución en la que todos estén tirando el carro para el mismo lado, todos convencidos de lo que estamos haciendo, con los recursos que se nos han asignado y los que estamos produciendo. Todo enfocado a cumplir efectivamente la misión del Inia”.

Es prudente ante la consulta de si vendrán cambios profundos.

“Esta institución tiene toda una cultura y uno se pone la soga al cuello si quiere chocar con ella o avasallarla. Por lo tanto, quiero tranquilizar al personal; también generar una política de recursos humanos con mucha participación, y, por último, tratar de conciliar al máximo lo que es la investigación, la ciencia, la tecnología y la transferencia con las políticas de desarrollo regional. Tenemos que ver si cada centro regional le está pegando el palo al gato respecto de lo que necesita la región o los sectores productivos. Y junto a eso, definir cuáles son los proyectos estrella para cada centro regional”, indica.

Ante la pregunta ¿cuáles son las medidas más importantes que va a tomar?, Sánchez se para y va a su escritorio desde donde toma un metro de carpintero plegable, regalo de un ex colaborador para que tome bien las medidas. “Espero usarlo bien”, señala.

- La burla que se hizo al consejo directivo lo pone en duda como organismo que debe dirigir las grandes decisiones del Inia

- Hubo desprolijidades. Hay que tener un sistema de alerta para detectarlas. En cualquier institución pueden ocurrir, lo importante es tener un sistema que les ponga atajo rápido.

- ¿Qué temas pondrá en la pauta del consejo la primera vez que lo convoque?

- Uno tiene que ver con el patrimonio del Inia, en cuanto a procesos para enajenar algunos bienes prescindibles. De hecho, se necesita una inversión importante a nivel de equipamiento, modernización e infraestructura. Lo otro es informar cómo se recibe esta institución y cuáles son los temas que tiene que ventilar el consejo.

- ¿También el alza del sueldo del director?

- No sé si lo voy a llevar yo o debiera ser una sugerencia del propio consejo. Creo que voy a dejar la segunda opción. Todavía no se cuál es mi sueldo acá. No he querido preocuparme de eso.

- Hay inquietud en el personal por su desarrollo profesional, ¿qué ha recogido de las giras por los centros regionales?

- Que ésta es una institución viva, que tiene grandes profesionales y grandes líneas de trabajo. A donde uno va hay una cantidad impresionante de investigación. Tenemos que preocuparnos de que llegue a los pequeños productores para que no se siga ampliando la brecha con los grandes. También tenemos que avanzar en una política de recursos humanos donde haya una verdadera carrera funcionaria y reglas parejas para situaciones o capacidades similares. Ese es un clamor generalizado.

- También hay críticas respecto de cómo se aborda hoy el tema de conseguir proyectos para tener presupuesto.

- Hay un problema con los plazos de las investigaciones que no sé si voy a ser capaz de solucionar en el tiempo que tenga, pero empeño le voy a poner. De hecho, en Quilamapu, un investigador me señaló que el Inia se ha convertido en un mero contratista de otras instituciones. Esto de concursar por proyectos que no tienen plazos más allá de tres años – cuando, por ejemplo, los frutales empiezan a producir tímidamente al cuarto o sexto año- provoca una exposición al riesgo muy alta. Invertir en proyectos en los que no se ven los resultados en los plazos del proyecto es una cosa que hay que solucionar.

Y está el cortoplacismo, que cuando se trabaja en el ámbito de la ciencia es nefasto y muy perverso. No es sano para un país que quiere salir del subdesarrollo, como Chile, que toda una masa crítica de profesionales, muchos doctorados o técnicos altamente capacitados, tengan que estar peleando por proyectos para tener plata para funcionar. Ellos deberían tener la tranquilidad para pensar y a partir de ese trabajo, a lo mejor, generar ingresos importantes. Pero no estar pensando cómo generar ingresos.

- Para eso piensa basarse en algún modelo extranjero exitoso.

- Tenemos que discutirlo, aunque más que estar copiando está la experiencia de la institución, que viene de 1964. Yo no quiero refundar nada, simplemente reconocer que aquí hay una capacidad intelectual potente y ver cómo ella puede dedicarse a lo suyo y aportar el máximo.

- Pero lo que plantea tiene el peligro de que la investigación se desconecte de las necesidades productivas reales, que es la gran crítica que se le hace hoy al Inia.

- No. Hay instancias de orientar mejor el quehacer investigativo. Por ejemplo, hoy se le dio un impulso fuerte a los consorcios tecnológicos, donde hay toda una suerte de convergencia hacia la confianza entre las universidades, la empresa privada y los institutos de investigación.

Falta de concurso
Frente a su designación sin concurso público, señala: ‘Hay un instructivo presidencial de llenar estos cargos por concurso. La idea es haber completado el proceso antes del término del mandato. Ahora, no hay que olvidar que ésta es una institución privada. Y para algunos casos yo mantendría las designaciones directas, porque un gobierno, del signo que sea, tiene un proyecto político y, de repente, no necesariamente la persona que gana un concurso va a estar de acuerdo con ese proyecto. Es más sano que esos cargos sigan siendo de confianza del Gobierno’.

[FUENTE: El Mercurio, Arnaldo Guerra M.]

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Recursos de innovación de Corfo a regiones superan el 50% en 2006: Pero este año no existe un compromiso de destinar un porcentaje a esas zonas.

Lunes, 19 Marzo, 2007 · Dejar un comentario

El año 2006 marcó un cambio definitivo en Innova Chile, el brazo a cargo de la innovación de Corfo, cuyo director ejecutivo es Jean-Jacques Duhart, pues por primera vez en la historia las regiones recibieron más recursos que Santiago, obteniendo 56% versus el 47% de 2005.

“Las platas que entraron del royalty inclinaron la balanza. Es un punto de inflexión; por primera vez, las regiones tienen un peso mayoritario”, asegura Duhart, alegre de afirmar que para este año el presupuesto total aumentó en 18% y asciende a $34 mil millones, con lo cual esperan movilizar US$ 130 millones, impactando a 10 mil empresas a nivel nacional. Del total de su presupuesto, casi la mitad provendrá del royalty a la minería, sumando algo más de $17.200 millones.

Compromiso

Duhart demuestra que cumplió con creces el compromiso con el Congreso de destinar el 25% de las platas del royalty a regiones y el 60% de estas a zonas mineras durante 2006. Esto porque el 61% de los recursos del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) fueron destinados a regiones, y el 69% de este monto partió a zonas mineras. Sin embargo, para este año no se hizo ningún tipo de compromiso con el Gobierno, “pero la tendencia debería repetirse porque hay cada vez más proyectos que surgen en las regiones”, asegura Duhart.

Otras prioridades de Innova Chile para 2007 es introducir nuevos cambios en el área del emprendimiento para apoyar a las empresas en el ciclo completo de su crecimiento. Así también se busca dar un fuerte impulso a la transferencia tecnológica: “Si queremos acelerar el tranco, no podemos trabajar sólo con las empresas grandes, sino también con las que se están quedando atrás”. Es así como a través de nodos tecnológicos se pretende cerrar brechas entre las empresas y hacer un esfuerzo de nivelación.

[FUENTE: El Mercurio, Nicole Keller]

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Investigación biotecnológica forestal ¿Cuál es el camino?

Lunes, 12 Marzo, 2007 · Dejar un comentario

Hay consenso en que el desarrollo biotecnológico es fundamental para el negocio forestal. Pero la duda es cómo hacerlo: ¿investigación pura o comprar desarrollos?

Suena a cliché, pero es la pura verdad. Las forestales chilenas ya no pueden seguir dependiendo de las ventajas naturales, como el rápido crecimiento del pino insigne, o del apoyo gubernamental para las plantaciones recibido hace 30 años. Ante la fuerte competencia internacional, si la industria nacional quiere seguir siendo un actor importante a nivel mundial, debe generar madera lo más barata posible – ya que es la materia prima del resto de los insumos forestales- haciendo que los árboles crezcan más rápido o que tengan mejores características.

Ahí juega un papel esencial la investigación biotecnológica, tarea que el sector está enfrentando a través del Consorcio Forestal, que une a privados, sector público y académicos y que cuenta con un importante aporte estatal. Sin embargo, el funcionamiento del Consorcio no los tiene a todos contentos. Arrecian las críticas de los distintos actores y hablan desde que los montos para investigación son muy bajos hasta que no se ha definido el tipo de investigación que se debe hacer, si pura o aplicar la existente.

La preocupación por conseguir avances biotecnológicos no es de ahora. Las dos principales forestales del país – CMPC y Arauco- hicieron sus primeros trabajos en genética forestal hace 30 años. Hace 10 comenzaron sus investigaciones, cuyos resultados fueron mayoritariamente de uso interno. El panorama cambió en los últimos años, después de que todos los involucrados en el tema pidieran un coordinador. El Estado asumió el papel y aumentó los fondos para investigación biotecnológica, siempre que cumplieran una exigencia: formar consorcios de investigación.

Se creó entonces el Consorcio Genómica Forestal, que componen las forestales Arauco y Mininco, Fundación Chile, Universidad de Concepción y Cetfor, empresa que surgió al alero de la Universidad Austral. El aporte estatal para el Consorcio se elevó de uno a cinco millones de dólares, cifra que, aunque parece importante, se achica notoriamente al compararla con el exterior: ese monto equivale al presupuesto anual de un laboratorio universitario de EE.UU.

Reinventar la rueda

Pero al aumentar los recursos, la Corfo no marcó el rumbo de hacia dónde enfocar el trabajo y no definió en qué tipo de investigación – aplicada o pura- debía centrarse. Quedó así abierta la polémica. Para algunos, lo lógico es partir de lo que existe en el exterior y adaptarlo al país. “En el sector forestal chileno no hay cultura de transferencia. Todos quieren inventar la rueda de nuevo, y la posibilidad es tan mínima como ganarse la lotería. Si los gringos invierten 100 veces más y lo que encuentran lo patentan, nos conviene pagarles el royalty y usar sus adelantos para nosotros investigar a partir de ahí. Pero no, aquí se privilegia la investigación pura, ¡pura!”, señala Aldo Cerda, gerente Forestal de Fundación Chile.

Otros, en cambio, estiman que sin investigación básica no hay punto de partida. “La investigación es una; no puede hacerse la aplicada sin la básica”, sostuvo uno de los gestores del proyecto, el entonces director del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción, Martín Zilic.

Qué hacer con los resultados de la investigación es otro problema. “Los investigadores todavía imponen su velocidad y no entran en la lógica comercial. En vez de arrendar equipos, quieren tener los propios. Lo único que les interesa es publicar. No entienden que la información que obtienen es para beneficio de la empresa, entonces no se puede publicar”, plantea Aldo Cerda.

Por su parte, los académicos sostienen que el Consorcio funciona con una visión aplicada, pues, como dice Fernando Droppelmann, investigador de la Universidad Austral, el sistema de administración está establecido como una empresa, por lo que en definitiva lo que se hace obedece a las necesidades de los socios.

Otro cuestionamiento es que a través del Consorcio, a las grandes forestales les saldría más barata la investigación. El problema de esto es que terminado el plazo de cinco años en que se dispondrá de los fondos estatales, los privados se retirarían y el organismo se quedaría sin recursos. Eduardo Rodríguez, gerente general de Bioforest, centro de investigación de Forestal Arauco, es más optimista. “En el Consorcio estamos trabajando para contar con capacidades físicas y profesionales de alta especialización en genómica forestal, que debieran ser capaces de ofrecer al sector forestal chileno e internacional soluciones tecnológicas en esta área, lo que significará una importante demanda por servicios para el Consorcio”, afirma.

Lo concreto es que el sector dispone de plata que de no ser bien usada, no rendirá toda la madera que se requiere. Y entonces, ¿podrán los chilenos encontrar y modificar a su antojo el mágico gen del crecimiento de los pinos?

¿Investigacion pura o transferencia?

Daniel Contesse (CMPC): “En varios aspectos, la transferencia se hace muy difícil o imposible. En otros, donde se puede capitalizar el conocimiento y la experiencia internacional, así se ha emprendido”.

Eduardo Rodríguez (Arauco): “No sólo hay que realizar nuevos descubrimientos, sino también generar nuevas aplicaciones a lo que han desarrollado en otras latitudes”.

Fernando Droppelmann (U. Austral): “Existen muchos ejemplos de transferencia, hay un permanente intercambio con EE.UU. y otros países, pero traspasar material genético es otra cosa”

Andrea Catalán (U. de Concepción): “Las transferencias son necesarias para optimizar nuestra investigación aplicada. Sin embargo, nuestro país tiene la obligación de contar con la debida autonomía en investigación”.

Primeros resultados

El Consorcio lleva un año funcionando y se ha enfocado a cuatro proyectos para el pino insigne y el eucaliptus. Para fines de año esperan generar los primeros resultados, referidos a la caracterización de clones extremos, funciones de predicción para habilidad pulpable y resistencia al frío, entre otros.

Según la gerenta del Consorcio, Andrea Catalán, los resultados se aplicarían en la etapa de propagación de las plantas, permitiendo seleccionar las mejores para un sitio y un producto determinado.

“Era hora de emprender iniciativas como ésta para implementar adecuadamente los trabajos que cada empresa lleva a cabo en estas materias”, dice Daniel Contesse, gerente de Silvicultura de Forestal

[FUENTE: El Mercurio, Carmen del Villar]

Categorías: Biotecnología · Innovación · Investigación

Innovación: Regiones atrajeron sobre 50% de recursos del royalty en 2006

Sábado, 24 Febrero, 2007 · Dejar un comentario

Este año, la minería privada entregará más de US$ 500 millones por este tributo, duplicando la proyección de Hacienda.

Las regiones del país atrajeron más de la mitad de los recursos del royalty de 2006, considerando las platas que manejan las principales agencias -Corfo y Conicyt- que distribuyen estos dineros. Ambas reparticiones manejan $23 mil millones de los $43 mil millones disponibles en 2006 por este concepto.

Es así como Corfo entregó un 61% de sus platas a la regiones -de las cuales un 69% fueron destinadas a zonas mineras-, mientras que en el caso de Conicyt, el porcentaje llegó a 55%.

El resto de los ingresos del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) se repartieron entre otras entidades como Fundación Chile y el Fondo de Innovación Agraria (FIA).

Si bien las platas de Conicyt estuvieron destinadas principalmente a becas y creación de centros regionales, Innova Chile se enfocó en el apoyo a las Mipymes y al aumento de las empresas beneficiadas por la agencia.

“Para este año, lo más probable es que aumenten los recursos destinados a fortalecer el capital humano y las becas”, asegura el director de estudios y planificación estratégica de Conicyt, Javier González.

Conicyt contó con unos $11 mil millones en 2006, mientras que Corfo recibió $12 mil millones durante el año pasado desde el Fondo de Innovación para la Competitividad, aunque para 2007 tendrá un aumento de 18% en su presupuesto.

Pese a esto, las empresas mineras se han mostrado disconformes con el hecho de que aún no esté claro por ley, dónde irán a parar los recursos del cobre.

Según Anglo American, que en Chile opera el yacimiento Los Bronces y que mantiene el 44% de Collahuasi, el anhelo de la minería nacional es que pronto se aclaren los destinos y se cumplan los compromisos.

[FUENTE: El Mercurio, Nicole Keller y Gustavo Orellana]

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Cumbre de la AAAS: Larry Page llamó a repensar el mundo de la investigación científica

Lunes, 19 Febrero, 2007 · Dejar un comentario

El fundador de Google deslumbra en la mayor reunión de la ciencia que se realiza en EE.UU.
“A mi papá, que es profesor de computación en Michigan State, le encantaría estar aquí”, les dice Larry Page a 3 mil científicos reunidos en el Hilton de San Francisco. “Por eso vine”. El co-presidente de Google, de 33 años, es uno de los principales oradores del encuentro anual de la Asociación de EE.UU. para el Avance de la Ciencia (AAAS), que termina mañana.

Mal marketing

Jeans gastados, mocasines negros punta cuadrada, polera gris verde, chaqueta azul marina un poco larga, pelo descuidado, su cara infantil no deja de sonreír durante la hora en que habla ante la excepcional audiencia, varios premios Nobel incluidos. Modula mal, un tono de voz nasal, elevado. Casi escolar. Pero encanta, no por su poder, sino por su mirada limpia.

Dos puntos son su foco: la ciencia está mal posicionada y mal aprovechada para la humanidad.

Hay que cambiar eso: “Si la ciencia y la tecnología es lo que ha elevado el ingreso per cápita en la historia, ¿por qué tiene tan mal marketing?, ¿por qué llamamos a los jóvenes a ser científicos, pero a aguantar una vida de pobreza?
“Y la ciencia tarda en atacar los problemas del mundo, la pobreza, el acceso al bienestar, el calentamiento global, la energía, el cuidado de los recursos. Para eso hay que ser audaces. Los científicos que trabajan pensando en conseguir financiamiento son una lata; los que van a marcar la diferencia son los jóvenes estudiantes de doctorado, investigadores que pueden correr riesgos porque total, ya ganan tan poco.

Vean CSI

Llama a los científicos a volcarse hacia los medios. “Todo el mundo atiende los medios, no hay vuelta. Es obvio por donde hay que empezar”. ¿Quiénes ven CSI? -pregunta-. Arriba algunas manos. “Pocos”, comenta. “Deberían verlo, es una gran serie. Y les aseguro que generará más vocaciones de investigadores criminalísticos que lo que la policía jamás soñó. Idea: manden a sus estudiantes de postgrado a escribir para los medios. Todos ganarán. Al fin saldrán artículos sólidos”.

Líderes sin ideas

“Es el colmo que los EE.UU. esté invirtiendo entre 1 y 2% de su producto bruto en ciencia. Debiera llegar al 10% y ahí sí que veríamos un incremento en el ingreso per cápita. Seguramente daríamos un salto exponencial.
Es el colmo que haya tan pocos líderes políticos que entiendan de ciencia y tecnología, como lo entiende la Presidenta de India. Tan poca gente en puestos clave que maneje ideas sofisticadas”. (La gente se ríe por Bush). “Incluso en puestos empresariales clave, pocos entienden el tema tecnológico”, agrega.
“Nosotros aprovechamos al máximo la tecnología. Por ejemplo, el mail. Y redujimos la lata de las reuniones. Es como cuando yo me saltaba clases y después veía las grabaciones en video. Me bastaba un día y medio y quedaba listo para el examen. Claro que eso pasa en Berkeley donde hay un muy buen y costoso sistema….”

Menciona un problema por resolver: el transporte. “Hasta ahora el único vehículo que se ha entregado totalmente a la computación son los ascensores. Si lanzáramos a la calle autos computarizados, robóticos, sería todo más eficiente y se reducirían los accidentes (“Nada menos que 40 mil personas mueren anualmente en accidentes vehiculares tan sólo en en los EE.UU”, dijo). Aunque muchas personas temen perder el control de los vehículos, “estoy completamente seguro que si los computadores guían los autos, mucha menos gente morirá. Hay que invertir en inteligencia artificial”.

“Y emprender tareas para modificar el clima; no lamentarse del cambio climático”.

Nuevos combustibles

En energía, tiene su propuesta: dice que hay que volverse solar. En Nevada -sacó sus cálculos- una planta nuclear puede entregar lo mismo que una planta de energía solar de alta tecnología extendida por una milla cuadrada (2,59 kilómetros cuadrados): Unos 800 megawatts/año. En el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) están mejorando la eficacia de los aerogeneradores. El viento está a punto de llegar a competir con el carbón. “Y hay que prestar atención a la distribución: nada más anticuado que los sistemas de distribución eléctrica. ¡Si ni tienen microelectrónica!”. Resuelto el tema energético, resuelto el calentamiento global, asegura.

“Y la ciencia hay que abrirla. No puede ser que las publicaciones científicas no estén disponibles para todos”. (Aplausos rabiosos).

Dejo casual

No pareciera el triunfador. Con ese dejo casual, esa sonrisa cariñosa, sus frases tímidas. Desordenado mental. “No he terminado mi doctorado en Stanford”, se ríe, “pero lo voy a conseguir”. Es bachiller.

“Vayan de vacaciones a los países en desarrollo”, recomienda. “Se darán cuenta de que el mundo no quiere mucho a los estadounidenses ahora. (La gente se ríe; la inmensa mayoría de los científicos condena la guerra). Y verán los problemas. Yo fui a la Ghana rural: pobreza, sí, pero la mitad tiene celular. ¡Increíble!”. ( www.google.org canaliza el 1% de los recursos en apoyo a proyectos así).

Llegó en auto

Es tan joven. Recibe 12 preguntas al terminar. Un estudiante secundario inglés inquiere si vino en auto o en transporte público. “No en transporte público”. ¿Y apagó su computador antes de partir? “Lo apagué”. ¿Y hay energía solar en Google? “La hay, y estamos invirtiendo; el tercio de la energía en las oficinas vendrá del sol. Lástima que no podamos repetirlo en nuestros servidores”.

-¿Contrata a mayores de 50?

“Contratamos”, dice, y sonríe como si estuviera organizando la fiesta del sábado por la noche. Ha terminado, de un salto se arranca por un pasillo antes de que la gente lo ahogue. Un buen chico, buen partido.

Su revolución

LA CIENCIA, la ingeniería, son la misma cosa, como ingeniería y negocios. Ideas-ingeniería-negocios: así se funcionará mañana.
LA EDUCACIÓN es tan mala a nivel primario y secundario que es hora de que las universidades, que son buenas, se hagan cargo de ella.
ESTADOS UNIDOS debiera gastar el dinero de su programa militar más bien en hacerse de amigos. Abrir camino al agua, la medicina, la alimentación, las comunicaciones. La pobreza es tanta.
TRAYECTORIA

Larry Page, con su socio Sergei Brin, empezaron Google en 1998.
En 2002. El Foro Económico Mundial lo nombró Líder Global para el Futuro.
La Facultad de Ingeniería de su universidad original, la de Michigan, lo sumó a su Consejo Asesor.
En 2004 la Academia Estadounidense de Ingenieros lo incorporó como miembro.
Participa en el Directorio del Premio X (que estimula la empresa espacial privada).

[FUENTE: El mercurio, Nicolas Luco]

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Aporte privado: Pase al incentivo tributario para la ciencia

Martes, 23 Enero, 2007 · Dejar un comentario

El proyecto, que agilizaría la innovación, no incluye centros de nexos. El 35% del presupuesto asignado será devuelto vía impuestos.

Avanzada dejó la pista el proyecto de ley que crea un incentivo tributario para la inversión privada en I&D. Con 70 votos a favor y cero en contra, la Cámara de diputados aprobó el jueves el cuerpo legislativo, ahora en tramitación en el Senado.
“El espíritu del proyecto es aumentar la participación del sector privado en la investigación en ciencia y tecnología que demanda el país”, informó Marcos Espinosa, presidente de la comisión a cargo de estas materias en la Cámara.

Grandes y pequeñas empresas podrán descontar de sus impuestos el 35% del monto asignado a proyectos de innovación. Éstos pueden estar en su misma línea productiva u otra, en cuyo caso el sector productivo apoyará a centros de investigación establecidos sólo en Chile. “A poco andar, una ley de este tipo beneficiará a las empresas al permitirles optimizar sus procesos, renovar sus tecnologías o variar sus giros”, dijo el diputado.
En cualquier caso, los centros de investigación contratados estarán certificados por la Corfo.

Reacciones

Aunque aplaudida por algunos chilenos, esta exitosa estrategia de los países desarrollados no está exenta de críticas. Ariel Orellana, director del Centro de Biotecnología de la U. Andrés Bello, dice que “una ley así sólo servirá a las empresas que han tomado la decisión de sumarse a la era del conocimiento”.

El doctor Fernando Mönckeberg, autor de “Jaque al subdesarrollo”, señala que agregaría a la iniciativa la organización de centros estables entre empresa y universidad para que diversos proyectos de investigación persistan en el tiempo.

José Fuentes, investigador del Laboratorio de Sanidad Vegetal de la U. de Talca, precisa que el cuerpo legal debería especificar la confidencialidad de los resultados. En todo caso, cree que la iniciativa será más atractiva para medianas y pequeñas empresas, éstas últimas fuera del proyecto.

[FUENTE: El Mercurio, Lilian Duery]

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Concursos: Conicyt y diputados acuerdan ruta

Jueves, 18 Enero, 2007 · Dejar un comentario

“Falta fortalecer la probidad de los gobiernos regionales”, dijo Moreira. Se alegó transparencia; no cuestionamientos técnicos a proyectos.

Como “muy satisfactoria” por las partes resultó ayer la reunión realizada en la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara, que analizó la transparencia de los concursos que reciben fondos del Estado. Para ello, los diputados invitaron a Vivian Heyl, presidenta de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, y al director ejecutivo de la institución, Jorge Martínez.
La cita, que coordinó el diputado Iván Moreira, fue motivada por la preocupación de un grupo de científicos por conflictos de intereses e influencias que habría en estos concursos, reaccionando ante el debate sobre el Centro de Estudios Científicos de Valdivia.

Dos tareas

Ese hecho quedó atrás. Iván Moreira dijo que lo que importa ahora es que la presidenta de Conicyt expuso con claridad los procesos de postulación y fallo de los concursos, incluyendo las misiones de los jurados.
“Solicitamos a Vivian Heyl dos tareas que estimamos fundamentales y a las cuales ella accedió abiertamente”, dijo.
Una de ellas es abrir en la web de Conicyt un nuevo sitio en que aparezcan los resultados de las evaluaciones de los proyectos, al menos puntajes y resúmenes.
El otro acuerdo fue la posibilidad de crear otras normas internas en Conicyt que fortalezcan la transparencia y la equidad en los concursos, en particular por el pequeño tamaño de la comunidad científica chilena.

Vivian Heyl, a la salida del Congreso, destacó que permanentemente Conicyt está avanzando en la mejor manera de transparentar la evaluación de los proyectos y cuidando siempre los conflictos de intereses. “Nuestro esfuerzo es dar la mayor cantidad posible de información a la comunidad científica y dar cuenta pública de los procesos de la institución”, dijo.

[FUENTE: El Mercurio, Lilian Duery]

Categorías: Institucionalidad · Investigación

Para cuatro años de investigación: Sube a más de $ 24 mil millones el presupuesto para ciencias básicas

Miércoles, 17 Enero, 2007 · Dejar un comentario

El Estado financiará 393 proyectos en ciencias básicas, ciencias sociales y humanidades. En 2006 financió 330.

“Estamos felices” -dijo Carlos Vio, vicerrector de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile-, “hacía años que no se producía un alza tan importante en el número de proyectos de investigación aprobados. Y esto hay que sumarlo al financiamiento de proyectos de investigadores jóvenes y alcanzaremos a más de 500″.

Reaccionaba al anuncio que la subsecretaria de educación, Pilar Romaguera y la presidenta de Conicyt, Vivian Heyl, hicieron de los resultados del concurso anual del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt). Sin este fondo, resulta muy difícil para un pensador, un investigador, perseguir su estrella.

El ex CEO de Intel, Craig Venter, comentó en su última visita a Chile que su firma no habría podido progresar en la creación de nuevos y mejores chips sin el respaldo del trabajo en investigación básica. Y es el Estado el que la financia, dijo.

De la tierra al cielo

Carlos Vio celebró el financiamiento de proyectos de educación, literatura, música, filosofía, teología, historia, trabajo social… “Estoy muy contento con la diversificación”, dijo. Pero se quejó de que aún la inversión en ciencia no alcanzaba aún el porcentaje suficiente. En realidad, todo lo que el Fondecyt gastará en 2007 -8,5 mil millones de pesos- equivale a la mitad de lo que Colo Colo obtuvo en su primer día de apertura a la bolsa.

No logramos la opinión de Jorge Allende, su par en la Universidad de Chile, que recibió la mayor cantidad de recursos.

Pilar Romaguera, la subsecretaria, destacó el mayor monto de recursos y el mayor equilibrio entre las distintas disciplinas. “En estos 25 años de Fondecyt ratifica su importancia para el desarrollo científico del país”. Y contó que ella misma conocía muy bien las dificultades que vivían los científicos, porque había concursado “desde el otro lado de la valla”.

Dirigió la selección el doctor Alejandro Maas. Contó que los más de 3 mil científicos involucrados en el proceso “en todo el mundo” se habían sentido muy gratificados por el aumento de los recursos, seguros de que ahora su trabajo de evaluación será útil. “Lo más importante para el Consejo es que los fallos técnicos sean correctos”, dijo.

Proceso a gritos

Vivian Heyl remitió a la página www.fondecyt.cl donde están todos los proyectos ganadores. Contó que en 2008 las postulaciones podrían ser en línea, tal como hoy se rinden los pagos por internet. Garantizó la publicidad de todos los procesos. Y defendió la ciencia básica: “No puede haber desarrollo tecnológico, innovación, sin ciencia básica. Si un país quiere crecer, necesita la ciencia básica y, por supuesto, los otros eslabones de la cadena”.

Una muestra

Argumentación retórica de Cicerón y Quintiliano (Andrés Covarrubias), Desarrollo de un modelo de confianza en la banca en internet (Eduardo Torres); Nano estructuras del óxido de tungsteno (Víctor Fuenzalida); Óptica cuántica para la computación (Juan Retamal); Evaluación de función ovárica en hijas de mujeres con síndrome de ovario poliquístico, impacto prenatal (Lidia Sir).

[FUENTE: El Mercurio, Nicolás Luco]

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